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Una tendencia nutricional cada vez más en auge es el ayuno. A medio camino entre el misticismo y la salud, el ayuno genera debate. Mientras que muchos creen que supone un estrés para el cuerpo también existen numerosos nutricionistas que lo defienden como un método ideal para depurar el organismo. Pero el ayuno no se considera un tipo de dieta, sino más bien una práctica o manera de alimentarse que pueda que no sea apta para todos los públicos. La mayoría de las veces comemos por otros motivos que no son por necesidad por ejemplo por, ansiedad, aburrimiento, desamor… y el ayuno en ocasiones está motivado por numerosas razones que van desde la religión hasta asuntos relacionados con la salud física o emocional.

 

El ayuno intermitente consiste en intercalar periodos de tiempo prolongados con poca o ninguna ingesta de alimentos, con periodos intermedios de ingesta normal. Existen distintas versiones de ayunos, estos son los más populares:

 

Ayuno 12/12: Consiste en realizar un ayuno de 12 horas y comer durante las próximas 12 horas (ventana de alimentación), es decir, si desayunas a las 7:00 realizas la cena a las 19:00 para asegurar, al menos, esas 12 horas de ayuno. También se puede simplemente atrasar un poco el desayuno, adelantar la cena o ambas.

 

Ayuno 16/8: Implica ayunar durante 16 horas consecutivas y comer a lo largo de 8 horas. Por ejemplo, hacer la última comida del día a las 6 de la tarde y volver a comer a las 12 del mediodía del siguiente día.

 

Ayuno 20/4: es un tipo de ayuno similar al anterior pero reduciendo a la mitad la ventana de alimentación.

 

Ayuno 5/2: Se refiere a comer 500 calorías dos días de la semana y seguir la alimentación regular los cinco días restantes.

 

Ayuno alternado: Comer un día sólo 500 calorías y al siguiente alimentarse de manera regular y así consecutivamente.

 

Ayuno de 24h o comer-ayunar-comer: No ingerir alimentos durante 24 horas una o dos veces a la semana. Solo beber agua o líquidos sin calorías.

 

Hacer una comida al día: hacer una ingesta fuerte y el resto del día ingieres solo frutas y verdura

 

 

 

AYUNO SI

 

– Quienes lo recomiendan aseguran que el ayuno es útil en momentos concretos para personas concretas. Por ejemplo, para todo aquel que sufre digestiones pesadas, malestar general… Ayunar regularmente puede ayudar a cambiar la actitud hacia la comida, determinando lo que tu cuerpo realmente necesita para funcionar. Sentir hambre de verdad en el estómago durante un ayuno y que luego sepa mejor al comer.

 

– Cuando dejamos de comer, la energía no consumida para digerir, absorber y asimilar los diferentes nutrientes, la utiliza el mecanismo de eliminación y regeneración del cuerpo. El descanso del sistema digestivo hace que la energía que no se necesita para asimilar los alimentos se emplea para desintoxicarse.

 

– Mejora la flexibilidad metabólica, es decir mejora la eficiencia con la que nuestro cuerpo quema grasa para obtener energía. Durante un estado de ayuno no hay comida para usar como energía, por lo que es más probable que la energía se extraiga de la grasa. El ayuno ayuda a crear mejor adherencia a una etapa de pérdida de grasa porque te ayuda a controlar el apetito y, al comer menos veces, las comidas serán más abundantes. En términos generales, el ayuno intermitente es una opción válida si se quiere perder peso, aunque hay que saber que no es una estrategia superior a otras. Para perder peso y grasa corporal es básico realizar un déficit calórico.

 

– Es una herramienta que puede ayudar a mantener un equilibrio calórico ya que nos permite modificar nuestra dieta estratégicamente si un día en concreto tenemos un evento especial (boda, cumpleaños, fiesta, etc.) en el que comamos en exceso. Siempre llevándolo a cabo en base a las sensaciones corporales que tengamos.

 

– Dispones de más tiempo durante el día simplemente por el hecho de no tener que organizar platos, preparar el desayuno/comida/cena y sentarte a comerlo. Para algunas personas esto resulta irrelevante pero para otras es de gran utilidad.

 

 

 

AYUNO NO

 

– Es más importante lo que se come que cuándo o cómo se hace. Para estar sano, una alimentación saludable, junto con una correcta hidratación, es suficiente para garantizar el perfecto funcionamiento del organismo. Lo relevante es saber de dónde proceden las calorías y qué nutrientes nos aportan los alimentos que ingerimos.

 

– El ayuno implica restricciones y genera ansiedad. En ocasiones, para perder peso no hay que ayunar, sino aprender a comer de una forma sana que dure siempre y se convierta en una rutina y estilo de vida. Durante un periodo de ayuno, se puede experimentar hambre, irritabilidad y reducción de la capacidad de concentración, por lo que estos efectos adversos pueden generan rechazo.

 

– Si se pretende conseguir un aumento del rendimiento deportivo no será la estrategia indicada, ya que el objetivo principal es llegar con las reservas energéticas llenas.

 

– Resulta difícil cambiar este hábito de 3 comidas diarias tan instaurado en la población general. Hay gente que para cumplir con sus funciones diarias necesitas consumir un número muy elevado de calorías, para lo cual se necesita bastantes ingestas para poder cumplirlas.

 

– El ayuno no será recomendable en personas con historial o posible riesgo de trastornos de la conducta alimentaria. Tampoco para embarazadas o en periodo de lactancia, personas con problemas de sueño o estrés y con tendencia a la hipoglucemia. Se desaconseja en niños en etapa de crecimiento y personas con medicación diaria que no deberían tomarla con el estómago vacío.

 

 

Estés pensando o no en practicar algún tipo de ayuno, lo más importante es contar siempre con el asesoramiento de un profesional. Se necesita la ayuda de un nutricionista cualificado que asesore en realización a esta práctica y garantice las necesidades nutricionales de cada persona.