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Obesidad infantil. ¿Cómo combatirla?

 

El número de niños y adolescentes de edades comprendidas entre los 5 y los 19 años que presentan obesidad se ha multiplicado por 10 en el mundo en los cuatro últimos decenios. Las conclusiones de un nuevo estudio dirigido por el Imperial College de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI y que si se mantienen las tendencias actuales, en 2022 habrá más población infantil y adolescente con obesidad que con insuficiencia ponderal (malnutrición) moderada o grave.

 

Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles. Las consecuencias más importantes que a menudo no se manifiestan hasta la edad adulta, son:

 

  • Enfermedades cardiovasculares (cardiopatía, accidentes vasculares cerebrales).
  • La diabetes.
  • Los trastornos del aparato locomotor, en particular la artrosis.
  • Ciertos tipos de cáncer (de endometrio, mama y colon).

 

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad infantiles es el desequilibrio entre la ingesta calórica y el gasto calórico. La OMS atribuye este aumento mundial de sobrepeso y obesidad infantil principalmente a dos factores:

 

  • El cambio dietético mundial hacia un aumento de la ingesta de alimentos hipercalóricos con abundantes grasas y azúcares, pero con escasas vitaminas, minerales y otros micronutrientes saludables.
  • La tendencia a la disminución de la actividad física debido al aumento de la naturaleza sedentaria de muchas actividades recreativas, el cambio de los modos de transporte y la creciente urbanización.

 

El sobrepeso, la obesidad y las enfermedades conexas son en gran medida prevenibles. Por consiguiente, hay que dar una gran prioridad a la prevención de la obesidad infantil: ¡Come sano y muévete!

 

 

 

Recomendaciones nutricionales para combatir el sobrepeso y la obesidad infantil

 

En busca del responsable de que el número de personas con obesidad vaya en aumento, nos encontramos con el tipo de sociedad en la que vivimos: consumo excesivo y el sedentarismo. Además, tenemos algunas costumbres y creencias populares que perjudican la salud de nuestros hijos. Entre las más importantes nos encontramos cuatro:

 

  • Un bebé tiene que estar gordito para estar sano. ¡No! La obsesión por ganar peso rápidoy que estén por encima de los percentiles que nos indican, nos ha llevado a promover crecimientos acelerados y estos están asociados a un mayor riesgo de sobrepeso. La ganancia de peso de nuestros pequeños debe ser paulatina y según las necesidades individuales de cada bebé.
  • No debemos excusar una mala alimentación con un “los niños lo queman todo”. Los niños de hoy en día no tienen tanta actividad como antiguamente, ahora ni juegan todo el día al aire libre, ni se pasan horas en la bicicleta, ni jugando a la pelota. Es muy triste, pero es la realidad.
  • Los alimentos que no son buenos para tu salud y composición corporal (galletas, dulces, comida rápida, refrescos…), aún son peores para los pequeños. Se trata de una cuestión de tamaño, si por ejemplo un adulto no debería sobrepasar los 25 gramos de azúcar al día, un niño no debería ingerir ni 10 gramos. El problema es que la mayoría de los productos que la industria destina a la alimentación infantil y que, en consecuencia, nosotros nos creemos que son para ellos, sobrepasan con creces la cantidad de calorías, azúcar, grasas y sal que estos deberían consumir.
  • No deberíamos premiar ni castigar con alimentos. “Has sido un campeón, cuando lleguemos a casa vamos a tomarnos una pizza” “No te vas a levantar de la mesa hasta que no te tomes las lentejas”. En ambos casos el niño está haciendo una asociación de un estado de ánimo positivo o negativo con un grupo de alimentos concretos. Esto le pasará factura a la larga como le pasa también a muchos adultos hoy en día.

 

Pero no todo puede ser negativo, es cierto que cada vez tenemos a nuestro alcance más información sobre temas de nutrición. De hecho, las recomendaciones nutricionales son conocidas por casi todo el mundo:

  • Aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres y frutos secos.
  • Reducir la ingesta de azúcares simples.
  • Evitar los alimentos ultraprocesados.

 

Y aunque parezcan sencillas el problema viene a la hora de aplicarlas. Lo más común es que la sociedad “nos arrastre” y es por eso por lo que debemos estar alerta e intentar ponérnoslo lo fácil posible. La mejor medida que podemos llevar a cabo es la de rodearnos bien:

 

Si en vez de tener la despensa llena de ultraprocesados hipercalóricos dejamos estos para el consumo fuera de casa esto hará que ese capricho que tenemos como hábito pase a ser algo que dejamos para una ocasión especial. Por otro lado, debemos intentar tener siempre a mano opciones saludables. Un frutero lleno queda muy bonito, pero siempre da pereza ponerse a pelar frutas, si se prepara un tupper con fruta cortadita será más probable que la consumamos. Pasa lo mismo con los frutos secos las verduras y las legumbres cuantas más tengamos y más variemos mejor.

 

Otra medida muy útil que podemos llevar a cabo para que los peques coman mejor es la de animarlos a que nos ayuden en la cocina y hacer platos divertidos. Hará que pasemos tiempo de calidad con ellos y mejore la salud de todos.

 

Actividad física recomendada para combatir el sobrepeso y la obesidad infantil

 

La OMS recomienda para los niños y jóvenes de 5 a 17 años realizar actividad física basada en juegos, deportes, desplazamientos, actividades recreativas, educación física o ejercicios programados, en el contexto de la familia, la escuela, las actividades extraescolares, las escuelas deportivas, etc.

 

Con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias, musculares, la salud ósea y de reducir el riesgo de ENT (enfermedades no transferibles), se recomienda que:

 

  1. Los niños y jóvenes de 5 a 17 años inviertan como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa.
  2. La actividad física por un tiempo superior a 60 minutos diarios reportará un beneficio aún mayor para la salud.
  3. La actividad física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica. Convendría incorporar, como mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas que refuercen, en particular, los músculos y huesos.

 

La OMS en este sentido también recalca que sería adecuado realizar:

  • Diariamente actividades aeróbicas de intensidad moderada: mejoran la composición corporal, producen cambios favorables en el perfil lipídico, en los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • 3veces por semana actividades anaeróbicas de intensidad vigorosa: disminuyen las grasas hepática y visceral.
  • Combinan entrenamiento de fuerza y ejercicio aeróbico: pueden mejorar la sensibilidad a la insulina, el perfil lipídico, el IMC, la masa libre de grasa y disminuir el colesterol LDL, así como un aumento de la fuerza muscular. También se ha demostrado que puede mejorar la densidad mineral ósea, la salud esquelética.

 

Esta actividad física se puede realizar en diferentes contextos. Nuestra intervención está orientada hacia la necesidad de que los padres promuevan una vida activa en sus hijos y sobre todo a la importancia de realizar actividad física en familia, el contexto lamentablemente más olvidado.

 

Los padres y madres deben promover una vida activa (siguiendo las indicaciones de la estrategia NAOS – Nutrición, Actividad física y Prevención de la Obesidad) evitando que estén más de 50 minutos sentados haciendo deberes, viendo la televisión o jugando en el ordenador, procurando que vayan andando o en bicicleta al colegio o a lugares cercanos, que suban las escaleras en vez del ascensor, que participen en las tareas del hogar, apuntándoles a cualquier actividad ya sea extraescolar, en gimnasios o en escuelas deportivas haciéndoles ver que el ejercicio es bueno y necesario para la salud pero sobre todo siendo un modelo a seguir y realizando actividad física con ellos.

 

Los padres y madres son un espejo donde mirarse cada día, y la mejor forma de estimular a los niños es dar ejemplo, e incorporar algo de actividad física también en nuestras vidas tanto por separado como en común.

 

La psicóloga Paloma Martínez recalca que realizar actividad física en familia trae consigo:

 

  • Mejora de la comunicación y une a la familia. Se consigue reforzar de esta manera los lazos afectivos.
  • Aumenta el bienestar físico y psicológico de todos los miembros de la familia. Ser activos aumenta la sensación general de bienestar y felicidad gracias a la liberación de endorfinas entre otras hormonas (serotonina, dopamina). Por ello previene el nerviosismo, la depresión, el estrés, la ansiedad, etc.
  • Educa en valores. La actividad física es una gran herramienta para trasmitir valores a nuestros hijos como el esfuerzo, constancia, motivación, trabajo en equipo, resiliencia, etc.
  • Establece rutinas. La actividad física facilita este aprendizaje a nuestros hijos de manera divertida.
  • Contribuye a aumentar el rendimiento académico de nuestros hijos al mejorar la concentración, la memoria y el comportamiento.
  • Ayudamos a que nuestros hijos e hijas crezcan fuertes y sanos realizando actividad física ya que fortalece los huesos, aumenta la fuerza y la flexibilidad del cuerpo. Ayuda a estar más ágil, a prevenir fracturas y dolores musculares. Disminuye la posibilidad de tener diabetes o enfermedades cardiovasculares.

 

Ideas para realizar este tipo de ejercicios en familia

 

  • ACTIVIDADES AERÓBICAS: Ir andando con tus hijos a diferentes lugares, que colaboren en las tareas del hogar, realizar carrera suave con ellos, pasear en bicicleta, hacer rutas con raquetas de nieve, esquiar o hacer snow, patinar, nadar, hacer piragüismo, senderismo, ir al rocódromo, bailar, etc. Siempre buscando la diversión ya que el aspecto lúdico es esencial en los niños.
  • ACTIVIDADES ANAERÓBICAS: Desarrollar la fuerza no significa necesariamente levantar pesas. En lugar de ello, los niños pueden hacer flexiones, abdominales y otros ejercicios que ayudan a tonificar y fortalecer los músculos. Los niños también mejoran la fuerza cuando trepan, saltan, reptan, hacen el pino, etc. En el siguiente video se muestra cómo realizar ejercicios de fuerza en familia de forma divertida.
  • ACTIVIDADES DE FLEXIBILIDAD: Realizar estiramiento pudiendo utilizar gomas elásticas, practicar yoga con ellos, ejercicios de karate, gimnasia, realizar cuentos motores en los que en vez de contar un cuento tumbados realicéis juntos figuras, etc. siempre tratando estas actividades de manera divertida donde pongan a cabo toda su imaginación.

En definitiva,  los padres y madres tenéis la llave para hacer que vuestros hijos tengan una vida plena a nivel físico, mental y social y a la misma vez retroalimentarse si esa vida activa la lleváis acabo juntos. ¡Sois un equipo!

 

Lidia Sánchez (técnico de ludoteca) y Belén Candau (nutricionista)

 


 

 

En el siguiente vídeo tienes una serie de ejercicios fáciles
para realizar con tu hijo y ayudarle a combatir la obesidad infantil.